Hacia una una conceptualización de Literatura Infantojuvenil
Creemos que para hablar de Literatura Infantil y Juvenil hay que entender que la necesidad de contar historias es algo propio del ser humano, no hay momento histórico en el que no se hayan contado historias. Por supuesto, en cada momento estas historias habrán tenido sus características propias, por suerte no fueron, ni son y ni serán todas iguales.
Pero algo que generalmente se ha mantenido a lo largo del tiempo y el espacio es la necesidad que tienen las historias infantiles y juveniles de enseñar. Sus maneras han cambiado, como también han cambiado las personas que las escuchan o leen, antes por no hacer caso a las ordenes de los padres te podía comer un lobo, hoy por suerte no es así.
Aunque es injusto entender a la literatura infantil y juvenil sólo como unas historias con carácter “pedagógico”. Encasillarlas en esta función no nos hace tan diferentes a quienes la tratan como una rama menor del arte literario. La literatura infantil y juvenil ha jugado y juega un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad, en la formación de valores, en el respeto y logra formar un sentido de pertenencia a cierta comunidad; a un nivel macro compartimos las mismas historias con todo occidente, pero si entramos más en detalle veremos que un nuestras comunidades cercanas tenemos historias que otras no tienen o que tienen matices que las hacen diferentes. En fin, también son formadoras de una cultura popular.
Hoy en día, por más que la academia no lo quiera y rechace, la Literatura Infantil y Juvenil está viviendo una época de esplendor. Ya se está dejando de lado esa idea que se tiene del niño como alguien ingenuo a quien se le puede vender cualquier historia. Estamos ante escritores e ilustradores preocupados en entregar historia valiosas y estamos ante una época en la que es más fácil huir de las grandes editoriales (unicamente interesadas en sus ganancias), y así hacer posible la intención de crear y encontrar otras maneras de contarles historias a quienes están creciendo (y a los que ya han crecido también).
Aunque es injusto entender a la literatura infantil y juvenil sólo como unas historias con carácter “pedagógico”. Encasillarlas en esta función no nos hace tan diferentes a quienes la tratan como una rama menor del arte literario. La literatura infantil y juvenil ha jugado y juega un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad, en la formación de valores, en el respeto y logra formar un sentido de pertenencia a cierta comunidad; a un nivel macro compartimos las mismas historias con todo occidente, pero si entramos más en detalle veremos que un nuestras comunidades cercanas tenemos historias que otras no tienen o que tienen matices que las hacen diferentes. En fin, también son formadoras de una cultura popular.
Hoy en día, por más que la academia no lo quiera y rechace, la Literatura Infantil y Juvenil está viviendo una época de esplendor. Ya se está dejando de lado esa idea que se tiene del niño como alguien ingenuo a quien se le puede vender cualquier historia. Estamos ante escritores e ilustradores preocupados en entregar historia valiosas y estamos ante una época en la que es más fácil huir de las grandes editoriales (unicamente interesadas en sus ganancias), y así hacer posible la intención de crear y encontrar otras maneras de contarles historias a quienes están creciendo (y a los que ya han crecido también).

Comentarios
Publicar un comentario